“Nunca lloré tanto”: la emoción de Rocío Marengo al contar lo que le sucedió con Isidro, su hijo

La llegada de un hijo siempre marca un antes y un después, pero en algunos casos la emoción se mezcla con desafíos inesperados que transforman por completo la manera de ver la vida. Rocío Marengo atraviesa una etapa profundamente especial, llena de aprendizaje, amor y recuerdos que todavía la movilizan. Tras años de búsqueda y deseos, la modelo finalmente pudo cumplir su gran sueño y hoy comparte cada detalle de esta nueva etapa con una sinceridad que conmovió a todos.

Rocío Marengo presentó a su hijo Isidro y reveló cómo cambió su vida

En las últimas horas, Rocío Marengo fue protagonista en Intrusos, el ciclo conducido por Adrián Pallares y Rodrigo Lussich en América TV. Allí no solo presentó por primera vez a su bebé ante las cámaras, sino que también abrió su corazón para contar cómo vivió los últimos meses del embarazo y las emociones que la atravesaron desde la llegada de Isidro, fruto de su relación con Eduardo Fort.

Con total honestidad, la modelo relató lo difícil que fueron los días previos al nacimiento y cómo eso la llevó a alejarse momentáneamente de los medios. “Los últimos meses del embarazo estaba con pérdidas y no pude dar notas. Se adelantó, pero súper sanito, despierto y movedizo. Me tocó un hijo espectacular, es una alegría enorme”, expresó emocionada, dejando en claro que, pese a las complicaciones, la felicidad terminó imponiéndose.
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Uno de los momentos más sensibles de su relato tuvo que ver con el paso del pequeño por neonatología, una experiencia totalmente nueva para ella. “Fue un mundo desconocido. Nadie me habló de que existía eso o que se podía complicar tanto en determinados casos. Caí en neo y conocí unas mamis y un equipo divino. Fue una contención muy linda”, contó, destacando el acompañamiento que recibió durante ese período tan delicado.

La conexión con su hijo fue tan fuerte desde el primer instante que Marengo hizo todo lo posible por permanecer cerca de él. “Yo estaba ahí todo el día, no me quería ir. Cuando nació Isidro yo me recuperé rápido y lo fui a ver a neo. Una enfermera me dijo que si me veían tan bien me iban a mandar a mi casa. Corrí, me puse el pijama y estiré la internación para estar cerca de él”, reveló, describiendo una escena que reflejó la intensidad de ese vínculo.
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Sin embargo, también hubo momentos de profunda angustia. Recordando el instante en que tuvo que regresar sola a su hogar, la mediática fue contundente: “Nunca lloré tanto como cuando llegué a mi casa sin panza y sin Isidro”.

 

Hoy, con el bebé ya en brazos, su mirada es completamente distinta y llena de esperanza. “Isidro es un ángel, está todo recontra lindo”, sentenció frente al equipo del programa, dejando en claro que esta nueva etapa está marcada por el amor más puro y una felicidad que la atraviesa por completo.

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