
María Nieves tenía 91 años y fue una de las grandes responsables de llevar el tango a lo más alto del mundo. Su historia, marcada por el esfuerzo y la superación, la convirtió en una leyenda viva de la cultura popular argentina.
Creció en un conventillo del barrio de Saavedra junto a sus cinco hermanos y comenzó a dar sus primeros pasos en la milonga del Club Atlanta, en Villa Crespo. Desde allí inició un camino que parecía imposible, pero que con los años la transformaría en una de las bailarinas más importantes de todos los tiempos.
De los conventillos porteños a conquistar el mundo
Antes del reconocimiento internacional, hubo años de lucha y sacrificio. María Nieves y Juan Carlos Copes vivieron una etapa muy difícil en Nueva York, donde permanecieron varados intentando abrirse camino sin dinero y sobreviviendo gracias a la ayuda de otros argentinos.
El giro llegó cuando lograron presentarse en The Ed Sullivan Show, un momento clave que abrió la puerta al fenómeno mundial del tango. Más adelante, formarían parte del histórico espectáculo Tango Argentino, una producción que revolucionó la percepción del género en todo el planeta y marcó un antes y un después.

Su talento, su personalidad arrolladora y su historia de vida la transformaron en un verdadero símbolo de Buenos Aires. No fue solo una bailarina: fue inspiración para generaciones enteras de artistas.
El reconocimiento a su trayectoria llegó incluso a convertirse en tradición: cada 6 de septiembre, día de su nacimiento, se celebra el Día de la Bailarina de Tango en su honor.
Con su partida, el tango pierde a su gran estrella femenina. Sin embargo, su legado permanece intacto: seguirá vivo en cada pista, en cada abrazo milonguero y en cada compás que suene en cualquier rincón del mundo.
