El participante, que tuvo su momento de fama tras pasar un mes dentro de la casa más famosa del país, explicó cómo esta experiencia contrastó con la realidad actual. “Yo estoy todo el día arriba de la moto laburando en la calle. No pude comprarme otro auto para seguir laburando porque no tenía la plata y la única que me quedó es laburar con la moto,” dijo, evidenciando lo difícil que es para él recuperar su estabilidad económica.
Sin embargo, Reverdito también adelantó que está explorando otras alternativas para mejorar su situación. “Estoy viendo de irme al campo a laburar, seguramente me vaya a trabajar con mi suegro, estoy analizando eso,” comentó, mostrando su disposición a adaptarse a nuevos entornos laborales en busca de mejores oportunidades.
El ex Gran Hermano también habló sobre las diferencias entre la vida dentro del reality y el regreso a la realidad cotidiana. “Te cuesta muchísimo ganar el mango en la calle. Quizás hacías una publicidad y era mucha plata en comparación a lo que uno gana en el día a día con un laburo normal,” reflexionó, destacando la enorme brecha entre la fama temporal que otorga la televisión y las dificultades que enfrentan muchas personas al volver a la vida real.
Reverdito, a pesar de las adversidades, sigue luchando por salir adelante, buscando nuevas oportunidades y adaptándose a los cambios que la vida le presenta. Su historia es un recordatorio de las complicaciones económicas y emocionales que pueden afectar a cualquiera, incluso a aquellos que, por un momento, estuvieron bajo los reflectores de la fama.