Una delicada denuncia que involucra al futbolista Gonzalo Morales comenzó a generar una fuerte repercusión en las últimas horas. El caso tomó mayor visibilidad luego de que el periodista Mauro Szeta compartiera información sobre la presentación judicial realizada por la expareja del delantero de Barracas Central, quien lo acusa de haber ejercido distintos tipos de violencia durante la relación.
La situación rápidamente se instaló en las redes sociales y despertó un intenso debate. Según trascendió, la denuncia incluye capturas de conversaciones y otros elementos que fueron aportados a la causa, mientras la Justicia avanza con la investigación para determinar lo ocurrido.
La denuncia que sacudió a Barracas Central
Fue Mauro Szeta quien dio a conocer públicamente la información a través de sus redes, donde explicó el estado de la situación y confirmó que el club ya se pronunció sobre el tema.
El periodista expresó: “DENUNCIAN A GONZALO MORALES POR VIOLENCIA DE GÉNERO. Su expareja lo denunció y aportó chats para que investiguen al delantero de Barracas Central. El club emitió un comunicado y aguarda el avance de la investigación”.

Tras la difusión del caso, también se conoció el duro testimonio de Karen, expareja del futbolista, quien relató los episodios que, según aseguró, vivió durante la convivencia con el deportista.
En su publicación manifestó: «Durante meses fui víctima de violencia física, psicológica y verbal por parte de quien fue mi pareja hasta ayer que convivíamos, GONZALO MORALES, futbolista de BARRACAS CENTRAL. Viví situaciones que jamás pensé que iba a soportar: me agarró del pelo, me ahorcó, me golpeó con piñas y patadas hasta dejarme días sin poder caminar, y me amenazó diciéndome que no iba a salir viva de su camioneta».
Además, la joven aseguró que el miedo fue uno de los principales motivos por los que demoró en realizar la denuncia. En ese sentido, agregó: «Iba a entrenar y me encerraba en la casa con llave por qué tenía miedo que me vaya y lo dejé. Cuando quise denunciarlo, también recibí amenazas de su familia. Me decían que: Con plata se arregla todo, que nadie me iba a creer y que, si denunciaba, me iban a venir a buscar. Ese miedo hizo que tardara en animarme a hablar».

Mientras tanto, la causa continúa su curso y se espera que la Justicia determine los próximos pasos de la investigación. Por el momento, las acusaciones se encuentran bajo análisis judicial y el caso permanece en pleno desarrollo.
