A un año de su partida: la desgarradora confesión de un periodista sobre una estrella que brilló en Telefe

El paso del tiempo no borra a los grandes. Por el contrario, los vuelve aún más presentes. A un año de su partida, Antonio Gasalla sigue vivo en la memoria colectiva de los argentinos, en cada sketch, en cada personaje inolvidable y en cada risa que supo arrancar. Pero también, y sobre todo, permanece en el recuerdo íntimo de quienes compartieron con él mucho más que un escenario.

El pasado miércoles 18 de marzo se cumplió el primer aniversario de su fallecimiento, y las emociones volvieron a aflorar con fuerza. Entre los homenajes y mensajes que circularon, hubo uno que conmovió especialmente: el de Marcelo Polino, quien abrió su corazón y recordó al artista desde un lugar profundamente personal.

El recuerdo más íntimo de Marcelo Polino sobre Antonio Gasalla

Lejos de lo superficial, Polino eligió evocar los momentos cotidianos, esos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que terminan siendo los más valiosos. “Son muchos los momentos que extraño con Antonio, pero sin duda lo primero son las charlas telefónicas. Vivíamos a una cuadra y hablábamos todos los días. Veíamos televisión, cada uno en su casa, y nos matábamos de risa comentando lo que pasaba. Eso es lo que más extraño: el llamado diario”, expresó con nostalgia.
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En sus palabras, se percibe una conexión genuina, marcada por la complicidad y el humor. No era solo una relación laboral, sino un vínculo construido con el tiempo, la confianza y la admiración mutua.

Además, el periodista destacó que la ausencia se siente incluso en los detalles más pequeños, esos que formaban parte de la rutina compartida: “Hasta lo más chiquito, que no es poco, se extraña. El escenario, nuestra última temporada juntos, ver el vestuario de los personajes… todo eso es muy movilizante”.
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Uno de los momentos más fuertes que vivió recientemente fue volver a un lugar cargado de recuerdos: la casa de Gasalla. Según contó, fue una experiencia difícil de atravesar, ya que “muy fuerte, porque no había vuelto a entrar desde que falleció”.
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Por último, Polino dejó en claro el rol fundamental que tuvo el humorista en su carrera. No solo fue un compañero, sino un verdadero guía profesional: “Él me enseñó todo lo que sé sobre escribir monólogos. Me hizo comprar un grabador y un cuaderno. Yo iba a su casa y me decía: ‘Vamos a repasar tu historia’. Me enseñó a contarla, a editar, a hacer pausas, a encontrar mi tono. Pasábamos tardes enteras trabajando así. Tengo todo guardado: las grabaciones y los cuadernos de esa época. Fue un maestro para mí”.

Así, entre recuerdos, enseñanzas y emociones, queda en evidencia que Antonio Gasalla no solo dejó una huella en el espectáculo argentino, sino también en la vida de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo de cerca. Un legado que, sin dudas, seguirá vigente por generaciones.

 

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